Marxism 2017 /2 – La lucha contra la islamofobia y el fascismo

Ésta es la segunda de una serie de crónicas sobre Marxism, las jornadas anticapitalistas en Londres del Socialist Workers Party.

1 Introducción y Oriente Medio · 2 Islamofobia y fascismo · 3 Marxismo y la lucha trans, Discapacidad y resistencia · 4 Venezuela, Grecia, Estado español

David Karvala


Mujeres e islamofobia

La charla sobre “Islamofobia y mujeres: combatiendo el racismo y el sexismo” fue una experiencia inolvidable. Las ponentes fueron tres mujeres musulmanas y la sesión estuvo  moderada por otra (por cierto, fue Nahella Ashraf, activista de Stand Up to Racism y del SWP en Manchester, que participó en el Fòrum Social Contra la Islamofòbia en Barcelona el año pasado.)

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Maz Saleem, activista de la Stop the War Coalition, habló de la relación entre la guerra en Oriente Medio y la islamofobia, así como de la doble moral respecto a los atentados cometidos por musulmanes y no musulmanes. El padre de Maz, Mohammed Saleem, fue asesinado en 2013 por un neonazi mientras volvía de la mezquita a su casa en Birmingham; tenía 82 años. Su asesinato, claramente un acto político racista, no se describió como terrorismo.

Otra ponente, Saba Shiraz, joven musulmana y socialista revolucionaria, hizo una intervención muy potente. Denunciando a algunas feministas, dijo: “No me librará una prohibición del hiyab, lo que me libraría sería tener un trabajo digno, una vivienda asequible, servicios sociales…”.

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Y la última ponente de la mesa fue Naima Omar, una joven musulmana con hiyab, de familia somalí. También es socialista revolucionaria y citó a Trotsky: “Si en realidad queremos transformar la vida, tenemos que aprender a mirarla a través de ojos de mujer”. Naima añadió que ahora hay que mirarla con ojos de mujer musulmana.

Las intervenciones en el debate también fueron magníficas. Una activista de la zona de Grenfell Tower, caribeña de origen, explicó que la unidad en las luchas tras el incendio había desterrado cualquier atisbo de islamofobia de su barrio. Un profesor del este de Londres habló de cómo luchaba en su escuela contra el programa “Prevent”: éste tiene el supuesto objetivo de combatir el “radicalismo yihadista” pero realmente fomenta la islamofobia.

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Un activista iraní se quejó de que cualquier crítica al islam o al hiyab se interpretaba como islamofobia. Le respondió rápidamente una mujer de familia pakistaní diciéndole que no debía confundir el islam en sí con las diferentes culturas de los países de mayoría musulmana; respecto al hiyab dijo que sí, si criticaba la vestimenta escogida por una musulmana estaba siendo islamófoba y también sexista. En la última de una serie de buenas intervenciones, otra mujer negra se quejó. “¿Por qué siempre se habla de lo que llevan las mujeres? ¿Qué pasa con los hombres, que van por ahí con la pancha fuera, con pantalones cortos horribles, no se puede decir nada?”. Hubo risas y muchos aplausos.

En la charla, no se vieron evidencias de la supuesta actitud sumisa de las mujeres musulmanas.

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Otra charla sobre el racismo también fue inspiradora “La auto-defensa no es ninguna ofensa”, tratando diferentes casos de jóvenes asiáticos enjuiciados, bajo amenaza de largas penas de cárcel, por haber defendido sus barrios de bandas de nazis. Un ponente, Tariq Mehmood, fue uno de los 12 jóvenes acusados de terrorismo en Bradford, Yorkshire, en 1981; explicó su experiencia y su visión de la importancia de la autoorganización entre la gente negra. Otro ponente fue Michael Mansfield, un conocidísimo abogado de derechos humanos que lleva medio siglo defendiendo casos como el suyo. Intervenciones de la sala insistieron en la importancia de la solidaridad en casos como éste, y también en la necesidad de la unidad en la lucha, entre gente blanca y negra.


La lucha contra el fascismo

Hubo una serie de charlas y debates sobre la lucha contra la extrema derecha. Participaron activistas de movimientos de Gran Bretaña, Grecia, Alemania, Países Bajos, Polonia, Dinamarca, Francia… y Catalunya. La conclusión principal fue la que ya está reflejada en la experiencia de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme en Catalunya (UCFR); que una lucha unitaria que identifique a la extrema derecha y la señale por lo que es, la puede derrotar.

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Como dijo un activista griego, hace falta un movimiento amplio, pero no simplemente para firmar papeles, sino para luchar conjuntamente. Un activista alemán explicó que hay que distinguir bien entre la derecha institucional, la derecha populista xenófoba, y el fascismo como tal; las tácticas varían en cada caso.

Activistas de diferentes países comentaron un argumento típico, pero muy equivocado, contra el modelo de UCFR. Algunos sectores de la izquierda argumentan que en vez de combatir al fascismo como tal, hay que, primero, luchar contra la austeridad que según ellos es la causa del fascismo y el racismo, y segundo, ofrecer alternativas políticas de izquierdas.

Una de las muchas respuestas a esta visión “economicista” vino de un revolucionario griego. Explicó que en su país, ha habido 40 huelgas generales. Ante la caída de los partidos del establishment, surgió Syriza, que se suponía ofrecía una alternativa de izquierdas. Pero nada de esto impidió el crecimiento del partido neonazi, Amanecer Dorado. Por esto, hacía falta KEERFA, el movimiento unitario contra el fascismo y el racismo en Grecia, que logra combatir y aislar a los fascistas.

La lucha contra la austeridad y la construcción de una alternativa política real —no Syriza, que ahora aplica recortes más duros que sus antecesores— siguen siendo una tarea esencial de la izquierda consecuente, pero esto no elimina la necesidad de la lucha antifascista mucho más amplia. Otro ejemplo es Francia, donde existen un alto nivel de movilización social y la nueva opción de izquierdas de Melenchon, pero el Front National consigue 10 millones de votos. La hegemonía en ese país de la visión “economicista” significa que ahora mismo no hay movimiento antifascista unitario.

También se explicó, contra el argumento economicista, que el racismo no es producto natural de la pobreza, sino que se fomenta activamente desde arriba. Pensemos en cómo los medios y los políticos impulsan la islamofobia, día tras día, hablando de “yihadismo”, de la necesidad de liberar (con bombas) a las mujeres afganas, etc. El problema es que algunos de los sectores izquierdistas que insisten en combatir la austeridad en vez de enfrentarse al racismo se han tragado todas estas actitudes islamófobas


Pronto habrá más notas, tratando otras sesiones.

La página web de las jornadas: https://marxismfestival.org.uk

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