Quebec: terrorismo, islamofobia y solidaridad

John Bell, International Socialists (Canadá)

02/02/2017

El ataque terrorista contra la mezquita de la Ciudad de Quebec mató a seis personas inocentes: Azzedine Soufiane (57), Khaled Belkacemi (60), Aboubaker Thabti (44), Abdelkrim Hassane (41), Mamadou Tanou Barry (42), e Ibrahima Barry (39). Otras 19 resultaron heridas, dos de ellas todavía en estado crítico.

El asesino es Alexandre Bissonette (27). Informaciones de última hora nos dan la imagen de un ideólogo de la derecha que ha expresado fuertes opiniones anti-inmigrantes en las redes sociales. En Facebook, fue un seguidor de la líder del Frente Nacional neofascista francés Marine Le Pen; de la Fuerza de Defensa de Israel; del ateo islamófobo Richard Dawkins y de Donald Trump. Un estudiante de la Universidad de Laval describió a Bissonette: “Él tiene ideas políticas a la derecha, pro-Israel, anti-inmigración. Tuve varios debates con él sobre Trump. Es obviamente pro-Trump.”

Es probable que la selección del momento del ataque de Bisonnette esté vinculado a la elección de Trump, y particularmente a la imposición de la prohibición de viajar contra los musulmanes. Ha habido un aumento de los incidentes racistas y crímenes de odio en ambos lados de la frontera entre Canadá y EEUU desde las elecciones.

Respuesta racista a un crimen racista

Informes iniciales de los medios de comunicación dijeron, erróneamente, que había dos tiradores y que uno de ellos era musulmán. Algunos medios de comunicación incluso dijeron que se habían oído gritos de “Allahu akbar” (“Alá es grande”) durante el ataque. Los medios derechistas se apresuraron a calificar el ataque de “terrorismo islámico”.

Resultó que el segundo “sospechoso”, Mohamed Belkhadir (29) era un testigo que llamó a la policía. La policía lo confundió con un sospechoso cuando estaba tratando de ayudar a los heridos. Algunos servicios de noticias, como Reuters y Fox News, continuaron diciendo que Belkhadir era un sospechoso, mucho después de que la policía lo hubiera desmentido. Costó varios días, e incluso hizo falta una durísima carta de la oficina del primer ministro Justin Trudeau, para hacer que Fox News corrigiera la información en su página web.

En Estados Unidos, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Sean Spicer (defensor de la “postverdad”; considera que todos los niños musulmanes son terroristas potenciales) intentó utilizar el tiroteo para justificar la Orden Ejecutiva de Trump de prohibir viajar a personas de varios países de mayoría musulmana. “Es un terrible recordatorio de por qué debemos permanecer vigilantes y por qué el presidente está tomando medidas para ser proactivo, no reactivo”, dijo Spicer durante su conferencia de prensa. Por supuesto, la obra de un terrorista casero, nacionalista blanco, demuestra exactamente lo contrario.

En Canadá, el Primer Ministro Trudeau se apresuró a condenar el ataque racista, llamándolo terrorismo. Unos comentarios difusos acerca de ofrecer asilo y refugio para las personas que quedaron atrapadas por la prohibición de viajar de Trump resultaron ser sólo palabras, pero al menos se hizo algo en contra del racismo. No se puede decir lo mismo del Partido Conservador canadiense, luchando por seguir el halo de éxito de Trump.

Lisa Raitt, candidata al liderazgo conservador, aprovechó la oportunidad para atacar a Trudeau por forzar a Fox News a rectificar la información de su web “Estamos perdiendo lugares de trabajo; hemos tenido una terrible tragedia en la ciudad de Quebec. Entonces, ¿por qué buscar peleas con los medios de comunicación estadounidenses?” Evidentemente, es más importante agradar a Fox y Trump que desafiar la islamofobia.

Kellie Leitch, otra aspirante al liderazgo conservador en Canadá, ha incitado al racismo y quiere que se hagan tests a todos los inmigrantes para comprobar su apoyo a unos nebulosos “valores canadienses”. Su reacción inicial al ataque terrorista fue un mensaje de Facebook que rechazaba identificar a las personas asesinadas como musulmanas, o la “casa de culto” como una mezquita. Siempre oportunista, aprovechó para hacer propaganda pidiendo una selección más estricta de inmigrantes.

Algunos de los residentes de la ciudad de Leitch hicieron una conexión entre su poco disimulada islamofobia y el ataque terrorista. Colgaron una pancarta en la que nombraban a las víctimas de los disparos en su oficina en Collingwood.

Leitch fue superada por su jefe de campaña, Nick Kouvalis. Cuando Emmett Macfarlane, un experto académico constitucionalista, desafió la campaña racista de Leitch, Kouvalis le respondió en Twitter utilizando el lenguaje típico de los sitios web llamados “alt-right”: “Hoy has debilitado a una nación. Vive con tu traición.”

También en los medios de comunicación pudimos ver la islamofobia y la alusión a teorías conspirativas. El columnista del Toronto Sun, Tarek Fatah, y el trol neo-fascista Ezra Levant parecían decepcionados de que no hubiera ningún segundo tirador musulmán, y en algún caso hablaron de que había una especie de conspiración islámica detrás de todo.

El racismo en Quebec y Canadá

Según algunos, el atentado ocurrió en Quebec porque Quebec es más racista que el Canadá anglófono. El National Post y el Globe and Mail informan de un “enorme aumento” en los crímenes de odio reportados en Montreal desde el atentado.

El Parti Quebecois ha coqueteado con la retórica racista y con prácticas como pedir la prohibición de que las mujeres lleven hiyab. Esto es particularmente cierto con el actual líder Jean-François Lisée, que ha utilizado el racismo, de manera parecida a Kellie Leitch en la escena nacional, para impedir el hundimiento del partido.

El racismo y, en las actuales circunstancias, la islamofobia, son el lado oscuro del nacionalismo. El nacionalismo toma una forma específica en Quebec, pero el resto de Canadá no es inmune al racismo en cualquiera de sus formas: discriminación racial anti-negra y violencia policial, contratación discriminatoria, genocidio cultural contra los pueblos indígenas e incluso fanatismo antifrancófono. Y aunque Trudeau ha apoyado correctamente a las víctimas y a sus familias, continúa participando en las guerras racistas contra Irak y Siria, y apoyando la ley racista “antiterrorista” del proyecto de ley C-51.

La Línea de Asistencia Legal contra la Islamofobia en la provincia de British Colombia también señala un marcado aumento en los incidentes reportados desde el tiroteo. Su portavoz Hasan Alam vinculó la violencia a políticos como Trump, Leitch y Lisée: “Este tipo de retórica da aprobación tácita a la intolerancia contra los musulmanes y ha contribuido a hacer a los musulmanes canadienses más vulnerables”.

Toronto vivió una campaña de carteles que intentaba reclutar a gente para los grupos de supremacía blanca tras la elección de Trump. En Edmonton, el campus de la Universidad de Alberta estaba lleno de folletos racistas titulados “Fuck Your Turban”, publicados por el grupo de extrema derecha Immigration Watch Canada. Una pandilla callejera racista llamada Soldados de Odín ha aparecido en Calgary, Vancouver, Yukón y otros lugares.

Existen grupos neonazis y fascistas por todo Canadá; la islamofobia es su principal herramienta de reclutamiento. Aquí, como en Estados Unidos, la violencia terrorista es mucho más probable que se origine en grupos de extrema derecha y racistas e individuos como Bisonnette.

En el momento de redactar esta noticia hay informaciones de que la administración Trump está presionando para que grupos de extrema derecha y neonazis sean excluidos del programa de lucha contra la violencia extrema del gobierno y que el programa sea renombrado Contra el extremismo islámico.

Solidaridad y apoyo

En respuesta al ataque terrorista ha habido un impresionante apoyo público y solidaridad hacia la comunidad musulmana de Quebec, y también a lo largo de todo el país.

Típica fue la reunión realizada por vecinos en el Centro de Información Islámico en la calle Bloor de Toronto. La gente trajo flores, alumnos de las escuelas cercanas enviaron bolsas repletas de cartas de apoyo, y los visitantes entraron para expresar su pesar y solidaridad con sus vecinos musulmanes. Las vigilias y las manifestaciones surgieron, espontáneamente al principio, y se planean más para los próximos días.

Fuente: http://www.socialist.ca/node/3247

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