10 lecciones de Standing Rock

Jesse McLaren, International Socialists (Canadá) 7/12/2016

Cerca de las llanuras donde Sitting Bull derrotó al ejército de George Custer, las comunidades indígenas resistieron ante la brutalidad policial, el silencio mediático y la complicidad demócrata, y desencadenaron una corriente de solidaridad y unidad que consiguió la paralización de las obras del oleoducto Dakota Access Pipeline (DAPL). Aquí van diez lecciones de esta lucha en marcha.

1. Es posible ofrecer resistencia a la violencia de Estado

A pesar de las afirmaciones de ser un “libre mercado”, las corporaciones dependen del estado para asegurar sus ganancias tanto dentro como fuera del país. La DAPL contaba con el apoyo de los gobernadores estatales y fue aprobada inicialmente por el cuerpo de ingenieros del ejército de Estados Unidos. Además, la compañía de oleoductos Energy Transfer Partners tiene muchos lazos económicos (el proyecto comporta una inversión de 3.800 millones de dólares, financiado por Goldman Sachs, Bank of América, HSBC, UBS, Wells Fargo y otros grandes bancos) y políticos poderosos, incluyendo al presidente entrante Donald Trump. Cuando las protestas pusieron en peligro la construcción del oleoducto, el Estado envió a la policía y a las tropas con perros de presa, gases lacrimógenos, cañones de agua y granadas aturdidoras. Linda Black Elk, integrante del cuerpo médico de Standing Rock, afirmó: “La policía ha incrementado el nivel de violencia contra los protectores del agua. Yo he visto las diferentes armas usadas en contra nuestra y parece que están poniendo a prueba sus armas contra nosotros en una creciente militarización de la represión”.

El veterano de la guerra de Irak, Mark Sanderson, que apoyó las protestas, comparó el uso de tropas en el extranjero con las de casa para proteger los intereses petroleros: “En mi despliegue anterior, realmente siento que estaba siendo utilizado de la misma manera que las tropas están siendo utilizadas aquí: Para proteger los intereses estadounidenses, ya sean combustibles fósiles, gas natural, oleoductos.”.

Pero esta violencia estatal fracasó. Como explicó Tara Houska, director nacional de campañas de Honor the Earth, “Los pueblos originarios de estas tierras lucharon de corazón contra la injusticia y ganaron. Hemos sido humillados, golpeado con cañones de agua a temperaturas bajo cero, pero luchamos con la fuerza de nuestros antepasados. Ante inacción de la administración y los medios de comunicación la respuesta fue nuestra negativa a retroceder. Dejemos que esto envíe un mensaje por todo el mundo: todavía estamos aquí. Salimos fortalecidos. No somos zonas de sacrificio. Mni wiconi, el agua es la vida”.

2. El silencio de los medios tiene límites

El campamento de las Piedras Sagradas llevaba instalado desde abril y durante meses los medios de comunicación dominantes lo ignoraron. Sólo cuando los defensores de la tierra se resistieron a los ataques de la policía hubo una cobertura significativa, y esto fue a menudo para denunciar las protestas como “choque con la policía” —ignorando la verdadera fuente de violencia. Pero esta estrategia mediática fracasó: a pesar de los intentos de ignorar y calumniar las protestas. Las noticias y el apoyo se extendieron por todo el continente y alrededor del mundo, mientras Democracy Now e innumerables fuentes de medios alternativos, compartidas por miles de seguidores, rompían el silencio de los medios.

3. Los demócratas son el partido hermano de las corporaciones norteamericanas

El ataque a Standing Rock ocurrió durante un proceso electoral que se suponía ofrecería una alternativa electoral a Donald Trump. Pero Obama guardó silencio sobre Standing Rock, entregando “medallas de libertad” mientras la policía pisoteaba la libertad de los manifestantes. Clinton guardaba silencio mientras la juventud indígena la llamaba para que los apoyara. Y Sanders, que apoyó las protestas y podría haber continuado enarbolando el tema durante su campaña, a la que concurría como independiente, en julio se retiraba de la campaña y daba su apoyo a Clinton, permitiendo que Trump se presentara como el único candidato anti-establishment. Sanders ha seguido apoyando las protestas, pero estas opiniones no son compartidas por los demócratas corporativos, y la victoria en Standing Rock no se debe a los demócratas, sino a pesar de ellos.

4. Se puede detener la construcción de los oleoductos

A pesar de la brutalidad policial, el silencio mediático y la complicidad de los demócratas, los defensores de la tierra lograron detener el oleoducto por ahora, ya que el cuerpo de ingenieros del ejército denegó el permiso y pidió informes de impacto medioambiental más completos. Como Dallas Goldtooth de la Indigenous Environmental Network explicó: “La administración Obama nos ha dicho que no están concediendo el permiso final para el Dakota Access Pipeline. Esto no es sólo una asombrosa victoria para Standing Rock y el Oceti Sakowin, sino también para muchas otras naciones tribales, comunidades indígenas de base y millones de estadounidenses de todo el país que han estado en solidaridad con nosotros aquí, en las manifestaciones por todo el país y a través de llamadas telefónicas y cartas de solidaridad. Esta es una victoria para la organización, y no se detiene ahí. Pedimos a nuestros partidarios que mantengan la presión, porque mientras el presidente Obama nos ha concedido una victoria hoy, esa victoria no está garantizada con la próxima administración. Es probable que se produzcan más amenazas en el año venidero, y no podemos detenernos hasta que este oleoducto sea completamente derrotado y nuestro agua y nuestro clima sean seguros”.

5. Los pueblos indígenas muestran el camino

Como ocurre con otras victorias en materia de justicia climática, son los pueblos indígenas los que muestran el camino. Cerca de donde el jefe Sitting Bull derrotó al ejército de George Custer hace 140 años, los Sioux Lakota y sus aliados defendieron la tierra y el agua que es la vida. Lo mismo ocurre con Canadá donde la corte suprema ha permitido a la nación Chippewa impugnar la aprobación de la junta nacional de energía, para la inversión de Enbridge de su tubería  Línea 9 entre Sarnia y Montreal. El caso de los Chippewa se centra en la falta de consulta a la comunidad sobre la  Línea 9, que atraviesa el territorio tradicional de esta nación e impactaría masivamente sobre su tierra y agua en caso de producirse una fuga.

6. Unidad y solidaridad

Al igual que las ocupaciones históricas de Wounded Knee y la isla de Alcatraz que prendieron la chispa del movimiento de la Red Power de los años 60, la acción de Standing Rock construyó la unidad entre los pueblos indígenas a través de la isla de la Tortuga. La activista nativa americana Crystal Sinclair, tras su visita a Standing Rock, comentó: “Fue una experiencia increíble. Yo estaba muy orgullosa de aprender tanto de todas estas naciones uniéndose para proteger el agua. Lo que vi fue gente que se puso en primera línea, siendo arrestada, y asumiendo ese riesgo porque este asunto es importante. Es un momento crucial en nuestra historia. En toda nuestra nación y al sur de la frontera, la gente está tomando una postura contra las corporaciones que están destruyendo el agua”. Las protestas también provocaron la solidaridad de los colonos, desde organizaciones ambientales y sindicales, hasta miles de veteranos que formaron un escudo humano para proteger a los manifestantes de la policía.

7. El apoyo a una transformación justa está creciendo

Durante demasiado tiempo, los defensores de los oleoductos han conseguido sus fines por medio de la división artificial de “puestos de trabajo frente al medio ambiente”. Desafortunadamente, el liderazgo de la central sindical, la AFL-CIO, cayó en la misma trampa y apoyó el oleoducto en lugar de exigir un cambio que comportase trabajos respetuosos con el medio ambiente, creando así mucho más empleo y ayudando a resolver la crisis climática. Pero hubo muchos sindicalistas y activistas laborales que apoyaron las protestas. Como Laim Cain, portavoz de Labor para Standing Rock, que imploró a sus compañeros de trabajo: “Escuchen a los protectores de agua, escuchen a la gente hablando de una transformación, una visión de futuro. Simplemente la generación de energía de una manera mucho más sostenible desde el punto de vista del medio ambiente, en lugar de limitarse a la dependencia de los combustibles fósiles. Como dice el refrán, “no hay puestos de trabajo en un planeta muerto”.

8. La gente puede parar a Trump

El gran temor es que la victoria de Trump signifique un crecimiento de la derecha y una derrota para los movimientos, pues ya ha habido un aumento de los crímenes de odio. Pero la victoria de Trump está llena de contradicciones, incluyendo la desilusión con los demócratas corporativos. Mientras que Trump organizó una serie de “rallys de victoria” con escasa asistencia, el hecho más significativo tras las elecciones ha sido la serie de protestas espontáneas anti-Trump en Estados Unidos (e internacionalmente) y planes para una marcha masiva en Washington el día después del juramento del cargo, el 21 de enero. Trump trató de inclinar la balanza a favor del Dakota Access Pipeline, dando su apoyo (que puso de relieve sus vínculos financieros), pero éste fracasó. En cambio, Standing Rock se ha convertido en la primera gran victoria en el período post-electoral, dando confianza y determinación para luchar contra el racismo, la austeridad y la destrucción ambiental del nuevo Presidente.

9. Trudeau está en el lado equivocado de la historia

La victoria contra DAPL ocurrió justo cuando Justin Trudeau (primer ministro de Canadá) dio su aprobación para los oleoductos Kinder Morgan y Line 3, mostrando que preferiría estar al lado de Trump y no del movimiento de justicia climática. A pesar de la retórica de Trudeau del cambio, sus acciones demuestran que es un negacionista más del cambio climático como Trump,  pero el movimiento por la justicia climática detuvo a Kinder Morgan una vez y puede detenerlo de nuevo, junto a otros oleoductos como Energy East y la Línea 9. Cuando Trump llegue a Canadá, las protestas no sólo irán contra él, sino contra las políticas de oleoductos que Trudeau también comparte.

10. La resistencia es fructífera

Standing Rock generó manifestaciones de solidaridad en Estados Unidos y Canadá, incluyendo una de 5.000 personas en Toronto. La resistencia está aumentando contra los oleoductos, en apoyo de las comunidades indígenas, y para una transformación justa.

Como dijo el gran jefe Stewart Philip, presidente de la Unión de Jefes Indios de la provincia de British Columbia: “Ahora es el momento de estar al lado de los pueblos indígenas en apoyo de nuestra eterna lucha para defender a la Madre Tierra. Hay una batalla que se libra en todo el mundo por los pueblos indígenas y sus aliados, que exigen un mundo seguro y saludable para las generaciones futuras. Se trata de agua versus petróleo, vida versus muerte y, en última instancia, supervivencia versus extinción”.


Traducción: Xoan Vázquez / Corrección: Paty Gómez

 

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